miércoles, 30 de noviembre de 2011

La lucidez de Andrés Rábago

No es la primera vez que traigo aquí a Andrés Rábago "el Roto", viñetista - no es que cultive vino- en el periódico el País. Acaba de recopilar en un libro sus dibujos acerca de la pesadilla que vivimos, comúnmente llamada crisis y a la que algunas mentes lúcidas denominan "Gran Estafa". Cada uno de sus dibujos es un fino análisis de esta desoladora e indecente actualidad, superando cualquier editorial con unas pocas frases, en una síntesis demoledora. Aquí van algunas de ellas:
En un recuadro se ve a un individuo ante un atril con el símbolo del dólar que dice a su auditorio: "Nos llevamos millones y el Estado los repuso. ¿Cómo pueden decir que el sistema no funciona?".
En mitad de unas escaleras, un dibujo negro con aspecto de empresario le suelta a un lacayo: "Les ofrecemos salarios mínimos con condiciones pésimas y aún los cogen. Hay que apretar más".
Otro más: "No os preocupéis, el sistema capitalista renacerá de vuestras cenizas".
Dos potentados brindando: "¡Por otra crisis como ésta!".
Un detenido, y la voz del juez: "Se le acusa de intento de subversión del desorden establecido.- Pero señor, sólo intentaba aclarar las cuentas.- ¡Así que lo admite!, ¿no?".
Otro prócer excelso: "Os bajaremos los sueldos, os quitaremos derechos, nos llevaremos la pasta, y además nos votaréis".
Uno más: "¿Es usted un ciudadano normal, o todavía piensa?".
Un Padre de la Patria: "Si abaratan el despido, podremos crear millones de puestos de asustados".
Otra joya: "Recuerda que te pagamos una pasta para que recomiendes recortes salariales"; "Descuide, jefe".
Idem: "El sistema económico mundial lo lleva una casa de apuestas".
Un analista fino: "Unos tienen mucho y otros nada, pero la media es correcta".
Un maletín abierto. Dice un fajo de billetes al resto: "Si os preguntan qué hacíais en Suiza, decid que os habían mandado allí a estudiar".
Un economista: "Mi trabajo de economista consiste en que parezca necesario lo intolerable".
Una pancarta: "Si mandan los mercados, ahorrémonos los gobiernos".
Dos triunfadores: "Olvídate del legislativo, del ejecutivo y del judicial, el poder real es el del adquisitivo".
Otros dos : "Los salarios generan inflación". "Cierto, convendría suprimirlos".
Un comentario: "Desde los yates se alzaban voces airadas reclamando más recortes sociales".
Otro más: "Los electores siempre votan lo que les conviene, si sabes manipularlos bien".
En el hospital: "¿Cuál es el diagnóstico, doctor?" - "No rentable".
Análisis: "La operación ha sido un éxito: hemos conseguido que parezca una crisis lo que fue un saqueo".
Uno de los de arriba: "En una economía verdaderamente libre, el pago o no de los salarios debería ser opcional".
Otro del mismo sitio: "Todo lo que dé ganancias debe ser privado, y lo que arroje pérdidas público".
Un asesor: "Tú utiliza a menudo la palabra democracia, que no se note mucho que eres un fascista".
En fin, la policía, con el logotipo del FMI reprimiendo una manifestación...
Ochenta y una viñetas reunidas en un pequeño libro y a un precio de 8,95 euros: un excelente regalo de Navidad.
Que lo sepas, Elsa*
*Elsa Pataky.

martes, 29 de noviembre de 2011

Melancolía




Decir la vida, lograr abarcar la vida en una canción, en un poema: ¡qué lujazo!. Luis Eduardo Aute lo consigue en esta composición, tres minutos escasos, que consigue emocionarme cada vez que la escucho:


"Las cuatro y diez"
(Luis Eduardo Aute)
Fue en ese cine, ¿te acuerdas?, en una mañana al este del Edén.


James Dean tiraba piedras a una casa blanca, entonces te besé.


Aquélla fue la primera vez, tus labios parecían de papel,


y a la salida en la puerta nos pidió un triste inspector nuestros carnets.


Luego volví a la academia para no faltar a clase de francés,


tú me esperaste hora y media en esta misma mesa, yo me retrasé.


¿Quieres helado de fresa o prefieres que te pida ya el café?.


Cuéntame como te encuentras, aunque sé que me responderás: muy bien.


Ten, esta foto es muy fea, el más pequeño acababa de nacer.


Oiga, me trae la cuenta, calla, que fui yo quien te invitó a comer.


No te demores, no sea que no llegues a la hora al almacén;


llámame el día que puedas, date prisa que ya son las cuatro y diez.


Puedes oirlo aquí:





Venga, para que no se me enojen las fervorosas autonomías periféricas, ahí va este pequeño (sólo por el tamaño) poema del catalán Josep Piera:


Ara que ja no ets, amor, ets més que mai.


Ara que ja no et tinc, amor, et vull de veres


Ara que ja no ets, amor, ets esperança.


Ara que t'he perdut, amor, ets meu per sempre.


L'amor, amor, és així: és, si no és.


Que viene a ser:


Ahora que ya no eres, amor, eres más que nunca.


Ahora que ya no te tengo, amor, te quiero de verdad.


Ahora que ya no eres, amor, eres esperanza.


Ahora que te he perdido, amor, eres mío por siempre jamás.


El amor, amor, es así: es, si no es.

Miguel Poveda lo canta ahí:




Dos canciones directas al centro del corazón, alejadas de la prima de Riesgo.






Las servidumbres de la vejez




Es curioso que haya gente que piense que dos personas pueden leer el mismo libro, que se puede revisitar un paisaje, que un hombre es un solo hombre a lo largo de su vida, que sesenta y cinco años son siempre más edad que cuarenta y ocho.
"El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad", dice Gabriel García Márquez. Si Gabo tiene razón, espero una ancianidad confortable. Para Margarite Yourcenar, "a cierta edad, para todo hombre la vida es una derrota aceptada" (Memorias de Adriano). Seguramente son comentarios emparentados. Pero lo que yo pretendo es cierta desmitificación de la longevidad como sinónimo de edad dorada, con sus dosis de experiencia, sabiduría, raciocinio...
Pamplinas. Lo que nos da la vejez -me encuentro en ella, colegas (¿captas la incoherencia verbal?)- es una colección de achaques, físicos y mentales. Perdemos audición y, sobre todo, capacidad de escucha; necesitamos gafas para cerca, gafas para lejos, gafas para encontrar las gafas. La mirada se vuelve torcida, esto es prejuiciosa. Bebemos cada vez menos y vamos a mear cada vez más; en lugar de interlocutores ("hablar entre"), pretendemos receptores pasivos. Nuestra presencia se vuelve difusa para los mayores e invisible para los jóvenes. Obligados a incorporar virtudes por decreto ley de nuestro físico (una suerte de mercado del alma), nos repetimos más que el mensaje del Rey en Nochebuena y cambiamos de guión menos que el teniente Colombo de gabardina. Atribuimos a lo novedoso el calificativo de maligno, inútil, peligroso: desdeñamos lo que ignoramos. Nuestros mantras favoritos son: "en mis tiempos", "antes", "en mi juventud". Somos antepasados de nuestros antepasados. En la calle, la rubia de caderas ondulantes nos deja atrás con su ritmo de serpiente escurridiza, y nos engañamos parándonos frente al escaparate de la tienda de pimientos morrones, que nos interesan menos que el nombre de los ansiolíticos que consume el logopeda de Rajoy.
Retornamos a la infancia y su catálogo de celos, vulnerabilidad, pretensión desaforada de reafirmación y protagonismo... sin viaje de vuelta, en tanto el tren del mundo continúa su trayecto, indiferente a unos espectadores reumáticos y atribulados.
"Es benigno", son las palabras más bellas que podemos oir instalados en la pasarela otoño-invierno de la vida, según W. Allen. Claro que eso lo dice un diplomado en hipocondría, que desayuna un plátano cortado en siete partes, desde que lo hizo por primera vez y no le sucedió nada malo. Una tontería: yo siempre lo corto en cuatro trozos. ¡Qué bien te veo! no es un elogio, aunque necesitemos asumirlo como tal, sino la constatación de que funcionan las gafas de nuestro interlocutor...
Literatura de las carencias: supervivencia del endeble ser humano... 

viernes, 25 de noviembre de 2011

Indecencia

José María Aznar López urge a reformar el sistema de pensiones, que esto no se puede aguantar. Austeridad, sacrificios, sentido de estado. "No se puede jubilar a alguien a los 55 y que cobre hasta los 85 años", dice. José María Aznar López recibe una pensión vitalicia de 70.000 euros, por sus ocho años (1996-2004) de trabajo como presidente del gobierno. En el año 2009, su empresa Famaztella alcanzó unos beneficios de 445.417 euros. Como asesor de Endesa, el prócer excelso Josemari ingresa otros 300.000 euros anuales (para esta gente no existen las incompatibilidades). Por escribir tres libros para la editorial Planeta, el estadista insigne recibió 600.000 euros. Como consejero de News Corporation -un holding de medios de comunicación propiedad del rey de los escándalos Rupert Murdoch-, otros 160.000 euros. No consta lo que cobra de Doheny Global Group -una sociedad estadounidense del sector energético con intereses en Europa del Este dirigida por el empresario Irwin Katsof, cofundador de un grupo proisraelí y defensor de la energía nuclear- ni tampoco cuánto recibe de la inmobiliaria norteamericana J. E. Roberts, de las cuales es consejero. Los malpensados creemos que no lo hace gratuitamente.
Como conferenciante (este ciudadano, ya véis, es un hombre del Renacimiento) sus honorarios poco honorables oscilan entre 40.000 y 90.000 euros (por sesión de chorradas). Finalmente, ha sido el único expresidente de gobierno que no rehusó el sueldo de 74.000 euros como miembro del Consejo de Estado, hasta que se vio obligado a renunciar a él por sus otros ingresos.
"Detrás de todo gran hombre, siempre hay una gran mujer; y, más atrás, está su esposa", decía Marx (Groucho). "Ana Botella reúne grandes condiciones para ser alcaldesa" nos descubre su marido.
No podemos negar sus afinidades: para ir a la peluquería, la fiel esposa utiliza dos coches oficiales y cuatro guardaespaldas.
Urdangarín y familia, bien.
La pitonisa Lola augura un futuro lleno de cargas policiales.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Idolos

Decía Carlyle (no el actor de "Full Monty", sino un historiador del siglo XIX) que el ser humano necesitaba héroes. Francisco Umbral hablaba de "vivir de forma vicaria", esto es por delegación. El caso es que, desde los remotos tiempos en que llevábamos aquellos posters en las carpetas del colegio, hasta los actuales en que seguimos a Ronaldo, Obama o Belén Esteban, edificamos ídolos para transitar por nuestro desamparo. De la adolescencia vulnerable e insegura a la madurez tediosa y desengañada, de Justin Bieber a Emilio Botín, en una búsqueda incesante del personaje con quien identificarme, esa figura benéfica que mitigue mi insatisfacción personal.
Arriba tengo algunos de mis ídolos de adolescencia, esos personajes a quienes uno intentaba parecerse:
Mis adorados Beatles, en el mítico paso de peatones de "Abbey Road". Qué decir de este grupo que cambió la historia de la música, con su inmensa creatividad.
En el centro, Che Guevara, modelo de coherencia, luchador utópico por un mundo más humano. Hoy en día, un alienígena.
Arriba, a la derecha, el argentino Julio Cortázar, una literatura distinta que me enganchó en el momento justo.
Debajo, a la izquierda, Mafalda. "¿Mamá, qué te gustaría ser si vivieras?", dice viendo a su madre hacer las labores de casa: la lucidez hecha dibujo infantil. Unos "Simpsons" argentinos de aquella época.
Más a la derecha, Beckenbauer: la elegancia juega al fútbol.
Eran modelos que uno pretendía llevar incorporados, como un jersey que nos regalasen los Reyes Magos y que necesitásemos conservar largo tiempo, el suficiente para que nuestra figura se adaptase a su forma. Pasados o no de moda, siempre formarán parte de nuestro armario.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

¡¡ Enhorabuena !!





El telecentro de Candamo ha recibido hace unos días el premio en el Certamen "MAYORES cON INICIATIVAS" por un trabajo que merece mucho la pena (incluyo abajo el enlace). Ha sido realizado por el grupo de mayores, con el esfuerzo, coordinación e impulso de C. y, aunque no es el primero que reciben, no es un premio más. Como puede comprobar todo aquel que disfrute y se emocione tras pinchar el enlace de arriba, en esta ocasión la ventana de un ordenador lleva directamente al corazón del ser humano.
Acudo al telecentro como el beato que se dirige reverente a comulgar, como ludópata compulsivo que va al casino sabiendo que es su día de suerte. Por ello, el galardón tiene para mí poco de sorprendente y mucho de alegría. Una distinción que pretende ser un altavoz para un tema -las enfermedades neuromusculares- ante el que nunca estaremos suficientemente sensibilizados.
Es forzoso hablar de los cuidadores, generalmente padres y madres, héroes a tiempo completo, con los que esta sociedad -mezquina y desentendida de todo aquello que no suponga negocio- se encuentra en deuda. Las expresiones "dar la vida a", "dar la vida por"... cobran aquí todo su sentido. La palabra "amor" es un término, por manoseado, en permanente devaluación. Si el concepto Amor (con mayúsculas) se resuelve en hechos, es en estos casos de entrega absoluta, incondicional, de lucha permanente contra la incomprensión y el ramplón materialismo.
Este trabajo del telecentro de Candamo demuestra que la tecnología y el ser humano pueden transitar caminos paralelos, que la una no tendría sentido sin el otro y se convertiría en una cacharrería absurda.
"Mediocre es aquel que está al lado de la grandeza y no se entera", decía, más o menos, Chesterton. Sólo la mediocridad traducida en voluntaria miopía podría no ver la limpia grandeza de estos jabones humildes, hechos con glicerina e ilusión por el grupo de mayores, conducidos por C. con ojos de domingo; una pequeña tregua, en esta vida llena de lunes despiadados e inútiles.
Para verlo,
http://redejabonesolidarios.blogspot.com/








martes, 22 de noviembre de 2011

Resaca electoral



"A mandar, que para eso estamos" (Alfredo Landa, dirigiéndose al dueño de la hacienda, en la película "Los santos inocentes", adaptación de un libro de Delibes).

"No importa quien gobierne, con tal de que obedezca al que manda" (el Roto, en el País).

"Digo yo que, para ser prácticos, deberíamos votar sin intermediarios: a Moody,s, a Fitch o a Goldman Sachs" (Forges, en el País).